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Romper un sexto para castigar un primero: el sinsentido de la nueva dirección
En las últimas semanas he compartido con vosotros el dolor y el desconcierto que supuso que me apartaran de «mi quinto». Sin embargo, a medida que avanzan los días y se asientan las informaciones, resulta imprescindible mirar la fotografía completa. Comienza su mandato un nuevo equipo directivo tras un proceso de selección complejo, especialmente para quienes formamos parte activa o apoyamos proyectos anteriores. En este escenario, la supuesta «queja familiar» esgrimida para romper la tutoría de mi grupo empieza a evidenciarse como lo que realmente parece: una excusa de conveniencia para apartarme y aplicar un castigo a trayectorias previas de gestión. Los propios hechos y su cronología desmienten la solidez…