¿Por qué no estoy con «mi quinto»? Participación familiar, límites y la fragilidad del vínculo docente.

11 de septiembre de 2025 (mi quinto)
«Acompañar a un grupo durante un curso crea un lazo pedagógico y emocional muy profundo; romperlo sin criterio pedagógico deja una herida en el aula y en quien enseña.»
En la entrada anterior os contaba cómo el curso 2025/2026 supuso mi reencuentro con la vida escolar tras meses duros de quirófano y recuperación. Llegué a un aula que no tardó en ser «MI QUINTO»: un grupo con el que la conexión fue inmediata, donde construimos un espacio de seguridad, trabajo conjunto y complicidad.
La ilusión natural —y el sentido pedagógico de la continuidad de ciclo— era seguir con ellos este curso en 6.º para acompañarlos hasta las puertas de la Educación Secundaria.
Sin embargo, septiembre ha arrancado y yo no estoy en esa clase.
A raíz de mi último post, muchos compañeros, familias y amigos me habéis preguntado con extrañeza y cariño qué ha ocurrido. Hoy escribo estas líneas no desde el rencor ni la queja estéril, sino desde la necesidad de poner nombre a una realidad incómoda y reflexionar sobre un tema crucial: la participación de las familias en las aulas, la gestión de los centros y la protección del criterio docente.
La queja individual frente al sentir de la mayoría
La decisión de no continuar en la tutoría no respondió a una evaluación pedagógica, ni a los resultados del grupo, ni al sentir general de los niños y niñas, ni siquiera de las opiniones de la mayoría de las familias.
Respondió, de forma unilateral, a las «quejas de una familia».
Y aquí surge la pregunta inevitable, la que clama al sentido común de cualquier proyecto educativo: ¿por qué se tiene en cuenta únicamente una queja individual cuando tanto el equipo directivo como la inspección educativa habían recibido múltiples solicitudes pidiendo expresamente que se me mantuviera como tutora?
En la escuela actual asistimos con frecuencia a un fenómeno muy complejo: la confusión entre el legítimo derecho de las familias a participar y ser escuchadas y la injerencia en la labor profesional o la toma de decisiones basada exclusivamente en la presión.
Cuando el descontento individual o la discrepancia puntual de un único entorno familiar se sitúa por encima del proyecto colectivo de un aula, del respaldo mayoritario del resto de familias, de la estabilidad de veintitrés alumnos y de la labor de quien está a diario a pie de clase, algo en los cimientos del sistema falla. Se traslada un mensaje institucional sumamente peligroso: el de que la firmeza pedagógica, la coherencia de centro y el sentir de la comunidad pueden plegarse si quien protesta alza la voz lo suficiente.
Dieciocho años en un equipo directivo: sé de lo que hablo
No hablo desde el desconocimiento de los despachos ni desde la queja ingenua de quien desconoce la complejidad que entraña gestionar un centro escolar.
Durante 18 años formé parte activa de la gestión del centro educativo: 7 años como jefa de estudios y 11 años como directora.
Fueron casi dos décadas en la primera línea de la toma de decisiones. Durante todo ese tiempo tuve siempre clara: la defensa y el respaldo de mis compañeros docentes, combinada con el empeño constante por conciliar, mediar y tender puentes con las familias.
Unas veces lo conseguí con más éxito que otras, porque la convivencia escolar es un ecosistema vivo y complejo. Pero jamás perdí de vista que mediar no es capitular. Conciliar no significa desarmar la autoridad pedagógica del tutor a la primera llamada de atención o al primer descontento en un despacho.
Por eso, precisamente porque conozco al milímetro la normativa, los márgenes de actuación y la soledad que a veces se siente en la dirección, me duele todavía más comprobar cómo se gestionan hoy ciertas presiones. Proteger a un docente ante una queja injustificada o desproporcionada no es corporativismo; es salvaguardar la autoridad pedagógica, la salud de los profesionales y la estabilidad del propio alumnado. No se me ha dado a conocer la reclamación presentada, ni la oportunidad de defensa-réplica sobre lo indicado en ella, se me dice, por parte del equipo directivo, que la inspección es conocedora de la situación y avala totalmente la decisión tomada. Y yo me pregunto…¿qué hay de la presunción de veracidad que tenemos los docentes según la Ley 3/2021, de 26 de julio, de Reconocimiento de Autoridad del Profesorado y desarrollada por el Decreto 209/2025, de 16 de diciembre?
Participación real versus invasión del espacio profesional
Siempre he defendido, y defenderé, que la escuela pública debe tener las puertas abiertas. Las familias no son clientes ni usuarias de un servicio a la carta; son parte esencial de la comunidad educativa. La alianza familia-escuela es uno de los mayores factores de éxito emocional y académico de cualquier alumno.
Ahora bien, participar no es fiscalizar ni tutelar la profesión docente:
- La confianza como punto de partida: Educar en común exige un pacto tácito de confianza mutua. Cuando ese pacto se sustituye por la sospecha constante o el cuestionamiento de las decisiones pedagógicas, el clima de aprendizaje se enrarece.
- El canal adecuado: Los desacuerdos son naturales en cualquier relación humana. La diferencia reside en cómo se canalizan: el diálogo constructivo en tutoría suma; las presiones en despachos o los comentarios que erosionan la figura del maestro restan.
- El respaldo institucional: La labor directiva y de la administración no puede consistir en «apagar fuegos» cediendo a la presión más ruidosa. Proteger la labor docente no es corporativismo; es salvaguardar la coherencia del proyecto educativo y la serenidad de todos los miembros de la comunidad educativa.
El coste emocional y la salud de quien educa
Decidir apartar a una tutora de su grupo por este tipo de dinámicas no es un mero trámite administrativo ni un simple cambio de horario. Tiene un impacto humano grave.
Tiene un impacto en los niños y niñas, a quienes se les arrebata la continuidad de un referente con el que habían creado un vínculo sólido y seguro. Y tiene un coste enorme en la salud mental y física del docente. Quienes vivimos esta profesión desde el compromiso y la entrega sabemos que es imposible separar del todo lo que pasa en el aula de nuestra propia persona.
Esta situación, sumada al desgaste acumulado tras años de batallas con la salud, me ha llevado a estar hoy de baja laboral. No es una pausa elegida, es una pausa necesaria para recomponerse, poner distancia y cuidar de una misma cuando el entorno deja de sostenerte.
Aprender a soltar sin perder la vocación
Cuesta mucho mirar hacia el colegio y saber que tus alumnos están empezando su último curso de Primaria con otra persona, (magnífica profesional que los llevará de la mano a buen puerto seguro). Cuesta procesar la injusticia y la sensación de desprotección institucional, de la que ya hablaré en otro post.
Pero si algo aprendí durante mis meses de convalecencia en 2023, es que la salud —física y emocional— es la línea roja que jamás se debe cruzar.
A «mi quinto» le deseo el curso más brillante y feliz del mundo. Todo lo aprendido, reído y compartido durante el año pasado queda grabado en su mochila y en la mía; eso ninguna decisión de despacho ni ninguna queja lo puede borrar.
A la comunidad docente y a las familias que leéis este espacio, os invito a reflexionar: ¿qué modelo de escuela estamos construyendo si dejamos a los maestros a la intemperie ante el primer vendaval de una queja individual?
¡Me habéis quitado mi «último primer día»! Tras 36 años y 7 meses de servicio… ¡no volverá a haber un primer día de cole!
Nos leemos en los comentarios.
María Barceló Martínez
13 Comentarios
Manolo Garcia
Qué bien lo has expresado todo!! Y no sabes cómo me identifico contigo y por ello te entiendo. Después de muchas experiencias, y muchas similares, me quedo con lo importante que es dormir sabiendo que has hecho lo correcto, otras personas no podrán hacerlo. Un abrazo grande
Francisco Romero
Tremendo!!
Y yo que pensé que solo ocurría en el SAS!
La única respuesta que se me ocurre es el nivel de mediocridad que se ha instaurado en la administración.
Yo, que también he estado muchos años en gestión, tengo para escribir un libro.
Un abrazo
Juan Morata
El cuerpo y la mente terminan pasando factura cuando el entorno deja de sostenerte. Es normal que ahora necesites parar, coger aire y procesar la rabia y la tristeza de ver arrancar un septiembre sin esos 23 rostros esperándote en la puerta del aula.
Permítete este tiempo para ti, sin culpa. Aunque ahora mismo la sensación sea la de un cierre amargo e incompleto, lo que sembraste en ese grupo durante el curso pasado, la complicidad que construisteis y la huella que dejaste en sus mochilas no hay queja, ni decisión administrativa, ni silencio institucional que lo pueda borrar.
Un abrazo enorme, cuídate mucho y si lo necesitas y te dejan, vente a los Madriles unos días. En mi casa (tanto la física como mi ciudad) eres más que bienvenida.
Jmorsa
Estrella López Aguilar
¡Cuánta coherencia en tus palabras! Protege esa línea roja de la salud física y emocional con uñas y dientes.
Un abrazo enorme María
Lola NIETO
CÓMO TE ENTIENDO …YO ESTUVE EN DIRECCION 15 AÑOS.PROXIMO A JUBILARME QUISE ACABAR EN UN AULA CON EL ALUMNADO , NO ENTENDIA UNA MEJOR FORMA DE DESPEDIRME Y TUVE UN 4° MARAVILLOSO
DE LA DIRECCION ES CIERTO CUANTOS CONFLICTOS RESUELTOS CON FAMILIAS , CORPORATIVISMO? , NO …DEFENSA DE NUESTRO PROYECTO , NUESTROS OBJETIVOS , ME RESERVO LAS REUNIONES CON FAMILIAS Y COMPAÑER@S A L@S QUE A VECES TENIAS QUE EXPLICARLE CUAL ERA ESE OBJETIVO , TU ME ENTENDERAS PERFECTAMENTE.TODO POR UN BUEN CLIMA DE CONVIVENCIA NECESARIO Y FUNDAMENTAL EN NUESTRO QUEHACER.MIS 2 ULTIMOS AÑOS FUERON MUY DESAGRADABLES , NO ES EL MOMENTO , PERO HABIA QUIEN QUERIA EL SILLON A TODA COSTA .ME PROVOCO UNA PSORIASIS BRUTAL QUE AUN SIGUE ….CON LAS FAMILIAS AUNQUE HUBO DISCREPANCIAS LO PUDIMOS SOLUCIONAR SOLO DECIRTE QUE LAVINSPECCION AL FINAL CAMBIO DE CENTRO AL COMPAÑERO? QUE FIJATE TU ACABO DE DIRECTOR EN OTRO CENTRO Y DENUNCIADO POR LAS FAMILIAS POR RACISMO.FIN DEL RELATO.
SIENTO MUCHO POR LO QUE ESTAS PASANDO ,PERO PIENSA QUE TU SALUD Y TU FAMILIA SON LO MÁS IMPORTANTE …CUIDATE.CONOZCO POR REDES Y TE HE SEGUIDO , COMO TRABAJAS Y ERES ADMIRABLE LO DEMÁS DEJALO IR…PUEDES ESTAR MUY ORGULLOSA DE TU TRAYECTORIA.TE ADMIRO.BESICOS Y CUIDATE MUCHO GUAPISIMA. 🥰🥰🥰❤️❤️❤️
Sílvia Corral Berbel
María, solo se me ocurre una palabra para esta situación que estás viviendo: INDEFENSIÓN. Te conocí en COVID porque nuestros dos centros se unieron en una actividad on line. Alumando de Andalucía oriental y occidental unidos en remoto. Me conquistaste por tu forma de enseñar, por tu amor a la docencia y por tu profesionalidad. Cuídate emocionalmente, rodéate de gente vitamina y sigue haciendo lo que sabes hacer tan bien. Un abrazo
Sara Lozano
Mi querida amiga y maestra;
por si no lo sabes, te admiro.
Ojalá en cada colegio hubiese muchas Marias como tú, con esa actitud de apertura por seguir aprendiendo, innovando, pero con sentido, con la verdad que da la experiencia y el deseo profundo de ayudar y llegar a todos, de cuidar y formar a tus niños y niñas, educando, queriendo lo mejor, comprendiendo a cada uno para ayudarles a crecer y dar lo mejor; y también de compartir y dar. El que no lo vea, seguramente tenga que revisar su visión.
Por si no lo sabes, te recuerdo que para mí, como orientadora, con menos experiencia, pero con alguna, eres inspiración. Siento profundamente que la vida profesional (o ciertas personas), justo en este momento, no te esté dando lo que justamente mereces; disfrutar de «tu quinto». Pero estoy segura de que vas a recibir multiplicado por el 1000 el amor que has puesto a lo largo de estos años; el amor de tantos niños, niñas y padres será como ese abrazo que convertirá todo esto, que es inaudito, patetico, e incluso inmoral, en algo insignificante. Lo que te ha tocado vivir, y nos puede tocar a cualquiera, es desolador y no es bueno para nadie, pero está reinvidicación, realidad que también has expresado, y que a su vez creo que tantos compartimos, incluidos equipos directivos, a mi me consuela. Ojalá este mensaje sume a tu mochila «mucho bueno» además de un abrazo inmenso.
Daniel Sánchez Vázquez
Hola, María.
Cuánto siento lo que te ha pasado. Tus palabras dejan en mí una.sensación de injusticia, Eso no se hace y lo que se consigue es desprestigiar una dirección que se achanta ante presiones individuales.
Es muy desagradable estar este último año con esa sensación de no haber acabado como tú deseabas.
Descansa e intenta olvidar pensando en que tú trayectoria ha sido un derroche de energía hacia la profesión y la innovación que siempre has tenido como guía.
Besos.
Emma
Eres una de las personas que he tenido la suerte de conocer en tu etapa directiva y a la que tengo en alta consideración. Muchas María Barceló hacen falta en los colegios , porque tu vocación y profesionalidad son inmejorables. Una vez me dijistes : ir de la mano todos juntos, es lo mejor para el niño. Desde entonces entendí que solo pensabas, (pensabais aquel equipo directivo) en lo mismo que yo, en mi misma inquietud y los que hablaron fueron los hechos. María te apoyamos y queremos . 🫶🏻
Puerto B.
Querida María.
Te admiro muchísimo y tienes todo mi apoyo. Tu entereza es encomiable y espero que todo se solucione lo más pronto posible para que TU QUINTO y tu, podáis celebrar el último día de su Ed. Primaria.
Cuidate mucho y a ver si nos damos pronto un gran abrazo.
¡Un besazo, amiga! 😘
Pedro Márquez
Cuando no hay nada bueno que decir … mejor no decir nada.
¡O dejar que tú lo expliques!
Te ganaste mi reconocimiento, mi apoyo, mi gratitud y … por tu saber estar, por tu persona, por tu personalidad y por tu profesionalidad. Y lo sigues demostrando a todos.
¡Alguien muere de envidia!
Esperanza de la Paz
María,
Leo tu entrada con mucha pena. Sé lo que «tu quinto» significaba para ti, y que esto ocurra justo en éste curso, después de todo lo que ya has superado, hace que duela aún más.
Lo que has construido con esos niños y niñas durante este tiempo no lo borra ninguna decisión administrativa. Eso queda.
Ahora lo que toca es cuidarte tú.
Aquí me tienes para lo que necesites.
Un abrazo fuerte.
Loly Álvarez
Hola, María. No entiendo cómo puede haber una reclamación o protesta y la interesada no conocerla. Digo yo que lo primero es saber qué ha pasado para intentar remediarlo por las buenas antes de perjudicar a la mayoría. Atendiendo a criterios pedagógicos la continuidad en el ciclo es lo primero. Entiendo tu malestar y no entiendo al Equipo Directivo que ha tomado esa decisión que por lo que cuentas es ya algo firme.
¡Mucho ánimo! Otros niños y niñas van a tener la suerte de disfrutarte.
Un abrazo